viernes, 19 de febrero de 2010

Le damos la voz y la palabra a la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales,(ANDA)


Noemí Rodríguez Batanero,Gabinete de Prensa de la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales ,( ANDA),nos remite el siguiente articulo que-muy gustosamente-producimos y difundimos:

Europa, clave para la conservación y el bienestar de las especies animales y su entorno
La opinión de los países de la Unión es y será definitiva para la protección animal.


Madrid, 19 de Febrero de 2010.- La semana pasada, algunas de las especies más amenazadas del planeta -el oso polar, el elefante africano, el tiburón o el atún rojo- recibieron el apoyo del Parlamento Europeo, representación directa de los ciudadanos de la Unión. Durante un dictamen general sobre la reunión de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que tendrá lugar en marzo en Qatar, los representantes de los ciudadanos europeos pidieron a la Comisión Europea y al Consejo de Ministros de la UE que voten a favor de aumentar la protección de estas especies mediante la prohibición de comerciar con productos procedentes de las mismas.

Que la Unión Europea tiene muy en cuenta el sentir de sus ciudadanos representa un hecho que se observa en la mayoría de las decisiones políticas que se toman. Los europeos somos cada vez más conscientes de proteger nuestro entorno y nuestros animales. Un claro ejemplo es el hecho de que, para poder formar parte de la UE, se ha instado a Islandia a abandonar una práctica prohibida por las leyes comunitarias: la caza de ballenas. Y aún más importante, el nuevo Tratado de Lisboa, que entró en vigor el pasado diciembre, insta en su artículo 13 a que los Estados Miembros y las instituciones de la UE tomen en gran consideración los problemas relativos al bienestar animal.

Todavía recordamos en España cuando tímidamente entramos a formar parte de este conglomerado de países, lenguas y culturas que, apoyados en una Historia común, formamos la Unión Europea. El lema “somos europeos” se oía por todas partes y a pesar de las dificultades iniciales no nos faltó ayuda por parte de nuestros socios ricos para que pudiéramos modernizar un poco más nuestros sistemas productivos. También hubo crisis con Francia, que no lo puso fácil a los transportistas españoles, y polémica por el exceso de la producción láctea y vinícola española. Aún con todas estas complicaciones, a día de hoy nadie duda de que formar parte de la Unión resulta casi imprescindible para cualquier país del Viejo Continente y que la frase de “la unión hace la fuerza” se hace en este caso más válida que nunca. Los españoles hemos salido beneficiados porque ahora disfrutamos de más oportunidades para trabajar y formarnos en el extranjero. Aumentaron las posibilidades de exportación y, reconozcámoslo, la adaptación a las leyes europeas supuso un aumento de nuestros derechos en un buen número de ocasiones.
Sin embargo, no estamos solos en el continente. Junto a nosotros viven los animales, ya sean compañeros de fatigas, salvajes o destinados a la producción alimentaria, y todos vivimos en un entorno que desgraciadamente está cada vez más deteriorado. En efecto, la adhesión a la Unión Europea supuso un gran cambio para la protección de los animales en España. El ejemplo más claro es la Directiva de Zoológicos, gracias a la cual muchos centros se han visto en la necesidad de mejorar notablemente sus instalaciones y las condiciones de vida de sus habitantes. Las gallinas ponedoras, que gracias a una orden comunitaria ya no tendrán que pasar toda su vida encerradas en una jaula del tamaño de un folio. O los animales usados para experimentación, afectados por leyes cada vez más estrictas que quizás sin el empujón europeo nunca hubieran entrado a formar parte de la legislación nacional.

También los animales llamados de abasto de otros países –especialmente los másindustrializados del Norte de Europa- se han beneficiado de la entrada en la Unión, puesto que las instituciones europeas crearon leyes especiales para disminuir las densidades en las granjas y aportar mayor bienestar a estos animales, proporcionándoles camas de heno o prohibiendo prácticas como la castración sin anestesia u otras prácticas que les causaban un enorme sufrimiento. En la actualidad, con las revisiones realizadas sobre la Política Agraria Común (PAC), la Unión busca con más ahínco que en la producción ganadera prime la calidad sobre la cantidad. Por ello, tratando de unificar sistemas productivos y de que éstos sean sostenibles, se promueven ayudas a pequeños agricultores que tomen las medidas indicadas para afectar lo menos posible al medio ambiente y al mismo tiempo se preocupen por las condiciones de vida de su ganado.

Organizaciones europeas como el Eurogrupo por los animales –federación de asociaciones de protección animal de todos los países del continente- proponen la introducción, en los programas de desarrollo rural, de medidas para promover la extensión de las explotaciones ganaderas, y de una mejor administración de los pastos, como ya mantuvo la Comisión sobre Balance de Salud de la PAC. Esto permitiría que un mayor número de explotaciones dejaran pastar a sus animales, respetando su bienestar, así como la conservación de la biodiversidad y la protección del paisaje. Ejemplos como los de las dehesas extremeñas podrían ser aplicables en Centroeuropa, donde las explotaciones se asemejan demasiado a fábricas de carne.

Otra de las novedades introducidas por la Unión fue la Directiva de Hábitats. Gracias a ella se han protegido espacios de inestimable valor ecológico, refugio también de muchas de nuestras especies silvestres, que de otro modo hubieran acabado invadidos por el cemento. España es el estado que más superficie aporta a este patrimonio natural, a pesar de que gran parte de nuestro litoral se ha visto degradado sobremanera por la construcción desaforada y la pérdida de biodiversidad es un hecho irreversible. Sin embargo, mucho podemos hacer por conservar lo que tenemos y en esta materia la Unión Europea puede actuar como madre de unos estados que en ocasiones se dejan llevar por la necesidad de obtener un beneficio a corto plazo sin medir las consecuencias. Los países recién incorporados como Polonia, Bulgaria y Rumania todavía están a tiempo de basar su desarrollo en sistemas productivos que respeten al máximo el lugar donde vivimos.

Ahora que ya somos 27 miembros y que no todos ellos han finalizado el complejo proceso de adaptación se habla de aumentar esta gran familia con países candidatos como Macedonia, Croacia y Turquía. Sin duda tres países que se beneficiarán económicamente de esta Unión pero también aportarán nuevas riquezas y posibilidades a la misma. Seguro que, tal y como demuestran los sondeos, sus ciudadanos también se muestran convencidos de lo positivo del cambio. Sin embargo, la ampliación también les traerá nuevos desafíos: plazos a cumplir, fases de adaptación a la normativa común… y un deseo de avanzar sin dejar de lado el sentir de su tierra y el cuidado de los seres, animales y humanos, que la habitan. Porque para esas vidas que muchos consideran insignificantes, nacer dentro de los límites de la Unión Europea, también significará vivir mejor.

Fuente: Noemí Rodríguez Batanero,Gabinete de Prensa ANDA,C/Tudescos, 4.28004. Madrid. (España ).Tel. 91 522 69 75.
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